26/11/06

Arte y política, arte dirigido


"Nuestros trabajadores de la literatura y el arte tienen que cumplir esta tarea; tienen que cambiar de posición, pasarse gradualmente al lado de los obreros, campesinos y soldados, al lado del proletariado, adentrándose en ellos, incorporándose a la lucha práctica y estudiando el marxismo y la sociedad. Sólo así podremos crear una literatura y un arte verdaderamente al servicio de los obreros, campesinos y soldados, una literatura y un arte verdaderamente proletarios."

Libro Rojo de Mao

¿No va contra el propio espíritu, contra la esencia del ARTE, el estar obligado a cumplir con determinada ideología?

¿Dónde está el límite entre arte y propaganda?
¿Pueden coexistir ambos en una misma obra?

33 Comments:

Blogger Gregorio Luri said...

Entre el artista y el propagandista hay la misma relación que entre el filósofo y el intelectual. Por eso hay tan poquísimos artistas y filósofos y tantísimos propagandistas e intelectuales.

04:37  
Blogger pies diminutos said...

Umh! Parece una comparación interesante, Luri, me hubiese gustado que la desarrollases más... ¿el intelectual también está al servicio de una determinada ideología, tal y como lo está el propagandista? ¿está el filósofo exento de esta implicación u obligación? ¿o es una cuestión de la calidad de la obra producida? ¿son más buenos los frutos de un filósofo o de un artista, que los de un intelectual o propagandista?

Por otro lado, ¿no se puede ser artista y propagandista a la vez? ¿Qué hacemos con los carteles de Picasso, por ejemplo?
De momento planteo interrogantes porque quiero conocer distintos puntos de vista.

05:16  
Blogger beren said...

Toda creación está sujeta a unas bases ideológicas, sea cual fuere, nadie se puede sustraer a ellas. Es lo que llama Juan Carlos Rodríguez la radical historicidad. No obstante está claro que la creación sujeta a unos grilletes marcados por tal o cual partido, el arte-folleto dogmático, no es otra cosa que propaganda y deberíamos separar lo que es literatura y lo que es publicidad.

05:42  
Blogger pies diminutos said...

Entonces: todo arte contiene ideología, en la medida en que ese arte proviene de un ser humano, ha sido creado por alguien que, forzosamente, posee unas señas propias, llámeselas ideología, moral, ética, principios, valores, etc. Eso es indiscutible, el arte no surge de la nada.

Sin embargo, hay que hacer distingos: una cosa es que el artista, por sí mismo, posea unas bases ideológicas que de algún modo se dejen ver en su obra, y otra cosa es que, dado un clima político, religioso, social, económino, etc. ese artista se vea abocado a representar una ideología que le viene de fuera, y eso en función de su estómago (vamos, que si no, no come). Aquí es donde entra la publicidad y se nos escapa el arte, o la literatura, no?

06:12  
Blogger beren said...

difícil explicarlo mejor

06:23  
Blogger pies diminutos said...

Bueno, me alegro de haber resumido acertadamente tus ideas. Creo que yo también pienso igual que tú. Pero veremos que más nos dicen los visitantes, quizá se nos haya quedado algo en el tintero...

07:09  
Blogger El detective amaestrado said...

Por supuesto que detrás del Arte siempre hay una ideología, lo malo es cuando no vemos el arte, nos quedamos solo con la propaganda...Eso significa que no ha cumplido su misión...

10:25  
Blogger pies diminutos said...

Que no ha cumplido su misión artística, no? Porque su misión de propaganda sí, su misión de vender algo, de persuadir de algo al espectador, sí se ha cumplido... Entonces, en el arte propagandístico, qué prima? Su finalidad artística o su finalidad política, ideológica, etc.?

10:47  
Anonymous Salva Pérez said...

Jo et plantege la pregunta inversa a la que fas en el teu article (com sempre, magnífic). Pot l'artista allunyar-se de la defensa de la política (política, si vols com a "assumptes de la ciutadania, de la polis")? Pot no defendre el que pensa que és just, mitjançant l'art?
Dit d'una altra manera: no és eixe art "gratia artis" alguna cosa deshumanitzada, allunyada de la pròpia persona que li dona existència?
No hauria de ser tot l'art "polític" com a producte de la persona?
I, directament mullant-me: no tenim el deure moral de defendre allò que considerem just, en totes les nostres accions i produccions?
PD: Visca la revolució!
PD 2: No sé per quines fosques raons no puc signar els meus comentaris com ho feia fins ara, des que posí la nova versió beta, que ha fos el meu conte gmail amb el blog. No sé si eixirà, si eixirà sense signar...
Sóc Salva Pérez, vaja, ja em coneixes. Una forta abraçada.

12:27  
Blogger Salva Pérez said...

Aprofitant que he esbrinat com signar comentaris com feia abans, t'adjunte un enllaç d'uns amics meus (Quique Falcón és el més conegut) que practiquen eixe art compromés.
http://www.nodo50.org/mlrs/Biblioteca/Biblioframe.htm
Fins aviat

13:22  
Blogger pies diminutos said...

Salva, siempre ha sido para mí un comecocos el tema del imprescindible (o no) compromiso con la realidad del artista. A veces mi opinión simplemente depende de como me levante ese día, pero creo que más o menos tengo claro que tanto "l'art pour l'art" como el arte comprometido, son necesarios, uno estéticamente, y el otro, sobre todo, éticamente.

No me gustaría un mundo donde el artista estuviese siempre forzado a tener que mostrar una ideología en su obra, sería constreñidor. Prefiero que exista la opción de escoger. No olvidemos que un artista no deja de ser un creador de arte, y no es necesariamente un político o una activista de una ong. No hay deber moral que valga en el arte, siempre y cuando no se pongan en peligro los derechos humanos en él. El arte es, ante todo, libertad.

Hay días que me apetece leer a Eduardo Galeano y otros que prefiero a Rilke. Me gusta que existan autores en su torre de marfil tanto como autores en pie de guerra. Esa variedad me gusta.

PD. Pero si hay revolución, yo me apunto, eh?

13:30  
Blogger pazzos said...

Los intereses que rodean al mundo del Arte amenazan, a veces, con asfixiarlo. ¿Deja de ser arte un anuncio de coches (y estoy pensando en un ojo mecánico que llora trazado por un plotter) por el hecho de que su misión primaria sea vendernos el vehículo?
¿Por qué, si la propangada inserta en la obra defiende "nuestros" ideales es un valor añadido y si defiende los de otros reduce su valor artístico a cero?
Según esto, debería excluir a Quevedo como artista por defender una ideología machista, reaccionaria, criminal...

Y no estoy dispuesto.

14:25  
Blogger Luis Rivera said...

El artista hace arte y en una situación normal hace su arte, que será catalogado por los demás.

La obra de un artista tiene ideología, siempre, aunque no sea propaganda. porque representa la ideología de su tiempo: al final los individuos nos parececemos al tiempo en que vivimos.

Aunque el arte tenga ideología, bajo el punto de vista del otro, el artista no hace propaganda. Porque no se le requiere para ello o intencionadamente él no lo hace.

La ideología se adjudica, antes que se ve.

Propagandista : maneja elementos artísticos para hacer propaganda. Puede ser un artista reconocido, pero la definición deriva de lo que hace, no de quien lo hace. Los carteles de propaganda de Picasso son carteles de propaganda. ¿Es Picasso un propagandista? En ese momento si.
¿Es pintura propagandista el Guernica? Si, lo es. ¿Es arte? Si, lo es. ¿Son ambas cosas lo mismo? No. Podemos catalogarlas por separado. El cuadro sin historia es arte, con historia es ideología, fué pintado como propaganda.

16:20  
Blogger Luis Rivera said...

perdón, he olvidado una parte:

Sucede lo mismo con el intelectual. Pensar es una función personal, pero tomar partido requiere una asunción ideológica, de la misma manera que no tomarlo favorece al otro ideológicamente.

Vivir en sociedad ya es un acto ideológico.

16:23  
Blogger Luis Rivera said...

Y por último, pies diminutos, tras darle un par de vueltas, creo que este blog en realidad se refiere, no a la calidad de la obra, arte o no arte, sino a la libertad del artista. Mao niega la libertad del artista, como el realismo soviético. Lo que no quiere decir que en no sea arte lo que se produce, pero arte ideologizado por obligación, arte al fin si cumple su función primordial. Porque arte es aquello que al percibirse e intepretarse genera emoción por el receptor.

00:36  
Blogger Paula said...

Yo creo que lo interesante para la propaganda, es que tenga esa parte artística, mientras que el arte, no necesita de la propaganda, no necesita venderse, la belleza se vende sola... aunque no siempre belleza y arte van unidos

(tremendo e interesante debate)

un abrazo

04:04  
Blogger pies diminutos said...

Pazzos, la segunda pregunta que incluyes en tu comentario, me ha hecho sonreír y reflexionar. Tienes toda la razón!


Luis, estoy de acuerdo contigo en muchas cosas. Es cierto que aunque todo arte tenga ideología, el artista no hace necesariamente propaganda de ésta, sino que se percibe y punto. Su misión principal no es convencer de algo.

Otra idea: ante un cartel de Picasso, por un lado, debemos analizarlo como propaganda, por otro, en su calidad de arte, no? Fracturamos entonces la visión de una obra de ese tipo? La consideramos desde dos puntos de vista?

Tu último comentario es mi favorito. Verdaderamente, arte es lo que nos emociona, al margen de su afinidad u "obligación" a determinada ideología. Aquí entra el comentario de Pazzos sobre el anuncio que le emociona, y tiene toda la razón, qué hago cuando una propaganda me toca el corazón, me palpa la fibra sensible, me camela estéticamente?
Al final, si realmente sabemos discernir que detrás del anuncio hay una intención (vendernos un coche), no creo que haya ningún problema en olvidar ese primer objetivo y, simple y llanamente, deleitarnos en el arte.


Y tu, Paula, qué interesante y sutil tu aportación, nunca había caído en la cuenta... y es cierto, la propaganda con arte vende más, pero el arte por sí mismo ya es suficiente. Es genial! Gracias!

07:47  
Anonymous Klauss said...

!Que debate tan didáctico y primaveral!

07:55  
Blogger Purificación Ávila. said...

Hola, Pies diminutos. Aquí me tienes. Yo siempre he creído que los verdaderos escritores siempre estamos comprometidos con el pueblo. No es que sea propaganda para nosotros, es que nos debemos a nuestra conciencia.
Hay muchas formas de que el escritor reivindique por el pueblo lo que al pueblo se le niega, como es la palabra. Pero como ya sabemos, se corren riesgos: exilio, cárcel, fusilamiento y ejemplos hay muchos a lo largo de la historia.
No es propaganda, Puri. Y claro que pueden coexistir, es que ya coexisten, es inherente. En cualquier novela el escritor plasma sus ideas y reivindica. Pero aclaro, no es forzoso ser de determinada ideología.

Lo que decía Mao nada tiene que ver con nuestra realidad. Eso habrá sucedido en China, no en la Vieja Europa.

Todo esto lo digo porque yo así lo siento. Un beso y hasta pronto, tocaya.

Puri Avila
Alicia Rosell

09:26  
Blogger pies diminutos said...

Puri, gracias por darnos a conocer tu punto de vista!
En cambio, yo no creo que un verdadero escritor esté forzado al compromiso con el pueblo, el único compromiso obligatorio que tiene es con su arte, con su obra, el resto de compromisos puede o no a tenerlos. Pienso en un escritor al que siempre asociamos a su "torre de marfil", Rubén Darío. A mí su obra me apasiona, no hay en ella compromiso social, tan sólo compromiso estético, y nadie le negará ser un auténtico escritor, y de los mejores que ha tenido latinoamerica.
En fin, no veo que sea inherente hacer arte y mantener un compromiso, hay muchos ejemplos de ello en la historia de la literatura. Otra cosa es que nos guste más el arte comprometido. A mí, ya digo, me enamoran ambos tipos.

En cuanto a que tales ideas sólo atañen a la China de Mao, y no tienen nada que ver con nuestra Europa... ójala, sólo el siglo XX nos ha dejado sobradas muestras de arte dirigido... el constructivismo en la URSS, el arte del Tercer Reich, el franquista...

Besos!

10:27  
Blogger malambruno said...

La verdad es que no sé muy bien qué es el arte. Es una palabra que usamos para nombrar cosas que son distintas.
Para esas obras de arte que nos cambian la vida, porque después de su lectura o contemplación el mundo ya no es le mismo, la intención del artista no es fundamental.
¿Qué importa si Berceo trataba de hacer propaganda de sus monasterios?. A lo mejor el autor de "El Lazarillo" (a mí me encantaría que fuera Alfonso de Valdés) pretendía difundir ideas erasmistas. ¿A quién le importan las ideas políticas de Dostoievski?. ¿Y que "El Guernica" fuera un encargo del gobierno de la república?
Los surrealistas me apoyarían en que el artista no sabe del todo lo que hace.

10:58  
Anonymous Reyes said...

Buenas preguntas por tu parte. ¿Pero has pensado que tú, hiciste un comentario con cartelería de la República?. Estos maravillosos carteles son una unión de militancia y responsabilidad, de educación y cultura, arte y propaganda. El arte sigue al capital, ya se monetario o como Poder. Y la historia, como decía Marx, son relaciones de poder.

Y, Luri, en ningún modo lo digo en todo admonitorio, precisamente porque durante años guardé carteles de la república que publicaba El Socialista para cuando tuviera mi propia casa; y cuando la tuve hice un cuadro de 1.20*1.20 y presidía mi estudio. Con lo cual en todos los sentidos se me ve el plumero.
Y sigo maravillándome de tu inteligencia, tu conocimiento (lo segundo no siempre es sinónimo de lo primero) y de tu curiosidad por aprender; y lo mejor de esto último es que lo compartes con los demas. Saludos.

11:43  
Anonymous paco said...

Sí, claro que puede haber arte propagandístico y propaganda artística, de igual modo que puede haber publicidad artística (y están vendiendo un producto igual que la propaganda vende una idea).

Para contribuir al debate, añado otra cita del Libro Rojo de Mao que explica mejor su posicionamiento respecto al papel del arte en la revolución comunista:

"La critica literaria y artística tiene dos criterios: el político y el artístico. (...)Hay un criterio político y hay un criterio artístico. Cuál es la relación entre ellos? La política no equivale al arte, ni una concepción general del mundo equivale a un método de creación y critica artísticas. No sólo negamos que haya ningún criterio político abstracto y absolutamente invariable, sino que también negamos que haya ningún criterio artístico abstracto y absolutamente invariable; en toda sociedad de clases, cada clase tiene sus propios criterios político y artístico. Pero todas las clases, en todas las sociedades de clases, siempre colocan el criterio político en el primer lugar y el artístico en el segundo. (...) Lo que exigimos es la unidad de la política y el arte, la unidad del contenido y la forma, la unidad del contenido político revolucionario y el más alto grade posible de perfección de la forma artística. Una obra de arte que carece de valor artístico, por progresista que sea en lo político, no tiene fuerza. Por eso nos oponemos tanto a las obras artísticas que contengan puntos de vista políticos erróneos como a la tendencia a crear obras al estilo de cartel y consigna, obras acertadas en su punto de vista político, pero carentes de fuerza artística. En el problema de la literatura y el arte, tenemos que sostener una lucha en dos frentes".

Saludos, püs.

15:09  
Anonymous Juan Domingo said...

A estas alturas me parece que está dicho casi todo, pero me remito al viejo axioma: "Lo más revolucionario que puede hacer un buen poeta es un buen poema". ¿Eran malos, por "propagandísticos" los poemas 'militantes' de Miguel Hernández durante la Guerra Civil? ¿Y los poemas 'críticos' de Quevedo? Yo creo que la calidad de la obra de arte (escrita, plástica...) no depende tanto de su fin, de su objetivo inmediato, próximo, sino de su trascendencia humana, de su calidad esencial. ¿Que quién determina la calidad? Ah, eso son palabras mayores y sobre esa cuestión supongo que está edificada la Cultura. ¿Se puede poner con mayúsculas? Pues creo que sí. Un abrazo.

03:23  
Blogger Liter-1 said...

Podrán ir juntos siempre y cuando el artista sea libre de poner su obra a disposición de determinadas ideas políticas.
El caso que plantea Mao como ocurrió en la Unión Soviética es diferente: es la obligación de que el artista se ponga a disposición de unas ideas o de un partido.
El arte es libre y el artista también. Él debe, pues, decidir.

05:18  
Blogger nancicomansi said...

¡Fiu! que "nivelazo"...hoy estoy perezosa pero quiero contestar: Cójase un comentario de PAZZOs, otro de PAULA y el último de Liter-1, y a mezclar! esta es mi "cóctel"...( AH! la aceituna la pongo yo...)

06:46  
Blogger pies diminutos said...

Efectivamente, como dice Juan, ya está dicho casi todo y todo fue consistente y aprovechable. De verdad que ha sido un placer enorme conocer tantos pareceres y puntos de vista. Entre todos hemos enriquecido las respuestas, nunca fijas, nunca invariables ni cerradas, a las respuestas que planteaba en mi post.

Parece que al final triunfa el poder y la permanencia del arte, triunfa el nivel estético de una obra sobre su contenido ideológico, triunfa la libertad del arte y del artista, también la libertad del que goza con ellos, es decir, de nosotros. Un placer, como os digo, este debate!

08:46  
Blogger Gatito viejo said...

Llego tarde al debate. Lo he leído y me ha parecido muy interesante. Realmente el tema lo era. Me quedo con una idea: la del artista comprometido consigo mismo porque en esta idea creo que están contenidos el resto de los conceptos: compromiso con su propio arte, ideología, ética, personalidad, etc. Lo que en realidad atrae del arte es la forma de comunicar, la forma de expresar y hacer sentir. ¿Qué buscamos? sin duda emocionar. Estoy contigo, Pies diminutos, en que debe existir tanto el arte comprometido como el arte por el arte, ambos son necesarios. Un saludo

11:51  
Blogger pies diminutos said...

Hola Gatito, qué bien que te has acercado por aquí! No llegas tarde en absoluto. Además, has acertado mucho con tu idea del artista comprometido consigo mismo. Me parece un colofón estupendo a todas las reflexiones que se han vertido aquí!
Me alegro de que estemos de acuerdo con la necesidad de ambos artes.
Un beso fuerte y gracias por tus palabras!

12:21  
Blogger nancicomansi said...

Es que le he ido dando vueltas al tema mamientras compraba por el "super"...si aceptamos que el tiempo da auténtico valor al arte, este "diluye" del verdadero todo lo que pueda tener de propaganda ideológica, si es arte de verdad ha "deglutido" la propaganda,se la ha apropiado y finalmente la ha trascendido...queda el ARTE en mayúsculas...no sé, mira que un poco lioso si es el tema...

15:02  
Blogger pies diminutos said...

Pues mira, algo así me rondaba por la cabeza pero tú lo has expresado perfectamente. El arte prevalece por encima de la propaganda!!

23:59  
Blogger Balcius said...

La intención del materialismo histórico era "cambiar la realidad", no dar soluciones a los problemas que se encontraban en la sociedad que había sido transformada durante siglos por las relaciones de poder, la educación, el lenguaje... muchas cosas que alteran la forma de pensar y la escala de valores de la gente y la hacen prisioneros irredimibles de una cierta forma de vivir. El Maoismo no plantea solucionar esos problemas, sino cambiar esa sociedad por otra sustituyendo todo lo que la hace tal y como es, y su idea es hacerlo a través de la cultura, distinta de otros que lo hacen a través de los mitos (neoconservadurismo), de la organización de los medios productivos o de la reorganización de las clases y la creación de élites.

Sé que la discusión es general, pero al hablar de la circunstancia de la China de la Revolución, no puede uno sustraerse a tal circunstancia: feudalismo, una gigantesca proporción de la población iletrada, una cultura expresamente diseñada para servir a la élite económica y religiosa. Por eso se plantea dar un giro controlado sustituyendo esa parte de la realidad por una nueva que fuerce un cambio.

No es ético, desde un punto de vista externo, controlar la libertad individual de creación, pero si lo piensas bien, esa libertad es una ilusión.

Todos los principios absolutos están consagrados a una concepción del mundo, incluída la belleza, la justicia, cosas que nos parecen fijas y que constituyen el soporte de las emociones (y la emoción es de lo que trata el arte, ya se ha dicho aquí muy acertadamente), y que creemos absolutas, claras e inamovibles, son en realidad construcciones al servicio de un poder. Una revolución se alza en base a un concepto de justicia, de lo que el grupo que se levanta considera justo, sólo para instaurar una nueva forma de poder apoyado en esa concepción de justicia.

Y entorno a ella, crece todo lo que la apoya, especialmente la educación, la historia, la economía, y la cultura en el amplio sentido de la palabra. No sé si prefiero un control así de evidente u otro más sutil basado en la autocensura, las restricciones morales, el adoctrinamiento academicista, la necesidad de complacer al protector en un sistema de mecenazgo...

... o tal vez la más sutil, la actual: el mercado. Una obra de arte hecha para uno mismo y no publicada no pasa a formar parte del patrimonio cultural, y por tanto no se incorpora al conjunto de la historia del arte ni tiene poder transformador o aportación a la sensibilidad universal... nada, existe para su autor, pero no es sujeto de la crítica ni parte de la corriente.

Y si lo es, como bien sabes, la intención del autor es muchas veces lo de menos. La creación forma parte de la historia y no se puede sustraer de ella, y sus influencias, sus relaciones con el antes y el después, su circunstancia, es parte de la obra mucho más que la intención creadora. El acto creador es un acto privado, la obra de arte es un producto público.

Pero si el arte ha de ser publicado por una vía controlada por un criterio cualquiera, ese criterio condicionará la creación, reforzando aquello más publicable, bien sea por técnica, por la carga política, o en el peor de los casos, por su potencialidad comercial.

Porque lo comercial copia a la sociedad a la masa, y si se ha de ser comercializable para ser publicado, el arte se convierte en manipulado y servil, pero de forma voluntaria por parte de los creadores, sin una guía evidente o criterios impuestos desde un libro rojo, pero peor que éstos.

La liberación y apertura de las vías de difusión de la cultura que brindan los nuevos medios podría ser una solución extraordinaria, si no se vuelven una nueva ilusión.

Es algo sobre lo que hay que reflexionar con mucha calma, cómo conseguir una cultura libre y abierta en el sentido de que cualquier acto creador pueda ser compartido sin necesidad de ser filtrado por criterios de publicación. Después está el contenido de la cultura, que siempre estará apoyado por las bases subjetivas y arbitrarias que sustentan un cierto sistema o estatus quo, o bien por las que intentan derrocarlo -ver Foucault-, pero ese es otro tema. Poco a poco.

Primero la creación autoconsciente, luego la publicación libre y abierta, por último, los individuos libres, si tal cosa es posible.


Te pido mil disculpas por haber tomado este asunto tan tarde y abrir lo que parecía cerrado y bien concluído, la discusión es muy interesante, y no he estado por aquí estos días atrás. Además, me gustan más las discusiones abiertas.

Un abrazo grande.

17:22  
Blogger pies diminutos said...

Muchas gracias, Balcius, por tu extenso comentario, de los más interesantes que esta entrada a recibido. Me has hecho reflexionar en muchos sentidos. Es un placer volver a verte por aquí. Un abrazo!

06:44  

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