21/11/06

Trotar


Tratado IV

Hube de buscar el cuarto, y éste fue un fraile de la Merced, que las mujercillas que digo me encaminaron, al cual ellas le llamaban pariente. Gran enemigo del coro y de comer en el convento, perdido por andar fuera, amicísimo de negocios seglares y visitar: tanto que pienso que rompía él más zapatos que todo el convento. Éste me dio los primeros zapatos que rompí en mi vida; más no me duraron ocho días, ni yo pude con su trote durar más. Y por esto y por otras cosillas que no digo, salí dél.

Lazarillo de Tormes, Anónimo


El cuarto amo de nuestro pícaro nacional por excelencia es un fraile mercedario. El anticlericarismo es una de las piedras angulares (junto al tema del honor y la problemática de la mendicidad) de esta popular obra precursora de la novela moderna. No es gratuita, pues, la importante presencia de personajes pertenecientes al estamento clerical dentro de la galería de seres que nos va presentando Lázaro.
Este fraile, sin embargo, obtendrá breves servicios del zagal, pese a haberle proporcionado los primeros zapatos que Lázaro ha llevado en su vida. A los ocho días lo abandona. ¿Cómo era este fraile? Poco dado a sus oficios religioso y sobre todo, andador. Aficionado a la vida externa al convento y a hacer visitas. De hecho, Lázaro lo conoce a través de unas "mujercillas", que no son otra cosa que prostitutas, al cual llamaban como en estos casos se le llama al hombre de confianza, "pariente" (también las jóvenes de la obra cumbre de Fernando de Rojas llaman a la Celestina "tía").
Este fraile es un trotador, es un trota conventos. Y la palabra "trotaconventos ", en la época, era el principal sinónimo de alcahueta, o en su defecto, de alcahueto, de celestino. Este fraile se dedicaba a andar trajinando de casa en casa los asuntos amoroso-sexuales de quienes requerían sus inestimables servicios, y con total seguridad sería Lázaro su acompañante en estos entretenidos quehaceres. Pero el jovenzuelo se agota de tanto trote y, por esto, y por otras cosillas, lo abandona.
En la poesía erótica de la época existía una simbología muy clara. El significado sexual de "calzar los zapatos a alguien" era el de mantener con él relaciones sexuales. Y, sin necesidad de irnos al siglo XVI, "trotar" tiene un sentido evidente en un contexto erótico. De este modo, se nos hace la luz: esas cosillas que a Lázaro le hacen insufrible soportar al fraile son los favores sexuales que éste le exigía. Al fraile mercedario le gustaban las dos acepciones del verbo "trotar", ir de un lado a otro en asuntos seglares y acostarse con Lázaro. Una sutil pero punzante crítica al clero por medio del juego lingüístico. Las excelencias de una obra maestra.
(Van Gogh)

14 Comments:

Anonymous Anónimo said...

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09:42  
Blogger princesadehojalata said...

Ésto que cuentas hoy es algo que desconocía, gracias por enseñármelo. Con qué ingenuidad lee una...
Besos.

13:35  
Anonymous paco said...

Una de las grandes virtudes del Lazarillo de Tormes es que, pese a su brevedad y aparente ingenuidad como bien califica princesadehojalata, es una compleja novela que en cada relectura revela nuevos aspectos. De este que revelas ahora, Püs, yo no me había enterado hasta hoy. Gracias

El misterio de quién lo escribió, qué persona se esconde tras el "Anónimo" más famoso de la literatura española, ha ayudado a la popularidad de esta novela en la prensa y la atención que muchos estudiosos le han prestado.

15:38  
Blogger El jugador said...

Francamente interesante. Nunca está de más aprender detalles de alguna de nuestras grandes obras literarias. No hay nada más difícil y nada más satisfactorio cuando se consigue, que escribir algo que tolere varios niveles de lectura sin desmerecer.

00:54  
Blogger Luis Rivera said...

Todavía he oído yo "calzarse" a alguien, que es sinónimo de sexo con... Se la calzó, expresión masculina que no he oido en uso femenino equivale a lo mismo que "beneficiarse", esta última si es bisexual y más sutil.
De "El Lazarillo..." poco tengo que decir salvo que es puro gozo. Hubo una película e de un director español (Luis Cesar Ardavín) donde, con algunas limitaciones por el tiempo el resultado fué muy apreciable.

04:15  
Blogger pies diminutos said...

Princesa, me alegra haberte acercado de un modo distinto al Lazarillo... por ser el protagonista un niño, y ser una obra leída en colegios e institutos, es fácil perder la perspectiva y no profundizar en aspectos más reconditos.

Como dice Paco, tras esa apariencia de simpleza se esconde una obra complejísima, objeto de las mayores devociones por parte de la crítica filológica. Su anonimato, es cierto, ha llevado de cabeza a los especialistas, y hace tan sólo dos años hubo una auténtica revolución entre estos estudiosos. Rosa Navarro Durán se aventuró a afirmar la posible autoría de Juan de Valdés, importante erasmista de la época. Pero no hay nada definitivo hasta la fecha.


El Jugador, interesante tu idea de los niveles de lectura y de que el Lazarillo produce goce en cualquiera de ellos. Cierto, buena característica para definir una gran obra.


Luis, sí, "calzarse a alguien" aún perdura en el lenguaje coloquial. No he visto adaptaciones al cine de esta obra, a ver si me animo y busco la que tú nos dices.

06:33  
Blogger Shangri-la said...

Corroboro la opinión de Luis sobre la adaptación cinematográfica de la novela. Quizá por estar hecha en los años que está hecha y por la trayectoria de su director, ha quedado injustamente olvidada (como buena parte del cine español de los años 40 y 50), pero es una adaptación muy digna.

07:48  
Blogger El detective amaestrado said...

Es curioso, siempre nos acordamos de los otros amos de Lázaro, y el fraile lo dejamos en el tintero...Gracias por lo del dato de las botas, lo desconocía (como tantas otras cosas que descubro leyéndote)

08:10  
Blogger pies diminutos said...

Shangri-la, es una alegría verte por aquí! Prometo buscar la peli y darme el gusto de verla una tarde de invierno en mi habitación... gracias!!

Detective, cierto, esto es algo de lo que hablamos repetidamente en clase, la gente suele, tras leer el Lazarillo, recordar a tres o cuatro amos y entre ellos no está este mercedario. Es lógico, primero porque la extensión de este tratado es muy pequeña respecto a los otros, y segundo porque pocas aventuras y experiencias nos cuenta Lázaro del servicio a este amo. Sin embargo, todos recordamos fácilmente las anécdotas del ciego y la longaniza o del clérigo y el arca del pan.

10:30  
Blogger Paula said...

Me devuelves la esperanza en las generaciones jóvenes, con post como éste (y con los demás), en los que eres capaz, no sólo de leer entre líneas, sino de mostrarlo y compartirlo.

No se me hubiera ocurrido pensar nunca en que el fraile le pedía favores a Lázaro, ingenua que es una...

Gracias por estar ahí

Un abrazo

12:21  
Blogger Karo said...

Akel libro me lo hicieron leer en el klegio, novela pikareska, una vida sufrida pero ke tiene una doble lectura, un perder y ganar.

saludos

15:36  
Blogger Clarice Baricco said...

He aprendido.
Dormiré tranquila.
Gracias.

Besos

21:20  
Blogger Miguel Sanfeliu said...

Muy interesante, de verdad. Me obligas a releer ese capítulo. Ni se me había ocurrido pensar algo así.

12:07  
Blogger pies diminutos said...

Gracias a todos, es un placer mostraros estos pequeños secretos de las obras clásicas de la literatura española. Besos!

12:36  

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