20/9/06

La soledad del sujeto urbano


Calle de Dresde, de Ernst Ludwig Kirchner, es un intento atrevido e inquietante de plasmar la desagradable experiencia del moderno bullicio urbano.

La escena irradia tensión. Sus hacinados peatones están encerrados en un espacio opresivo; el plano de la acera, de un tono salmón de hiriente intensidad (parte de una paleta de colores chillones y desentonados), sube en pendiente aguda, y la salida por atrás está bloqueada por un trolebús. La calle, que es la elegante Königstrasse de Dresde, está atestada hasta niveles de claustrofobia, pero todas las personas parecen estar solas.

Las mujeres de la derecha, una agarrada al bolso y otra a la falda, se cierran sobre sí mismas con rostros inexpresivos como caretas. Una niña aparece empequeñecida por su sombrero, en una red de remolinos y vórtices que se entreteje con las figuras humanas y las aprisiona.

Los artistas alemanes de Die Brücke, evolucionando en paralelo con los “fauves” franceses e influidos por ellos y el pintor noruego Edvard Munch, exploraron las posibilidades expresivas del color, la forma y la composición para crear imágenes de la vida contemporánea. Calle de Dresde es una expresión audaz de la intensidad, la cacofonía y el agobio de la ciudad moderna. No en vano escribió Kirchner: “Cuánto más frecuentaba a la gente más sentía mi soledad”.

16 Comments:

Blogger Joaquín said...

Magistral comentario, cada vez nos dejas "con tres palmos de narices". Aprovecho la pintura tan subyugante que nos propones aquí, para plantear el siguiente interrogante: ¿de qué modo reconocemos, delante de una pintura, lo que convencionalmente llamamos "obra de arte", y no lo confundimos con una impostura?

07:30  
Blogger El detective amaestrado said...

Leer tus post se está convirtiendo en asomarme una ventana que siempre me regala una encrucijada de caminos. Gracias por todas tus palabras, las de aquí y las de allí...

09:19  
Blogger pazzos said...

Estoy haciendo un curso de Arte en la Universidad de coloribus. Todo un doctorado a distancia. Gracias

09:37  
Anonymous maite said...

las autoridades sentimentales advierten que nadar en un mar de gente puede provocar, o mejor dicho provoca seguro una inquietante soledad...
como te va?

09:48  
Blogger Carlos (sr. Chow) said...

Hola Pies diminutos, ¿puedo ir a un museo contigo?

Muchas gracias por tu comentario en mi blog, revitalizó.

09:59  
Blogger Isabel Romana said...

Has hecho un comentario muy interesante sobre el cuadro y sus intenciones. En la actualidad, ni siquiera tenemos un sombrero ni una falda a los que agarrarnos para darnos una falsa impresión de seguridad. Espero, con impaciencia, tu respuesta a joaquín. Saludos cordiales.

10:01  
Blogger Breo Tosar said...

El arte contemporáneo, que tanto admiro, está lleno de soledad. Quizá porque este lenguaje que llamamos "arte" es expresión de un lugar concreto en un tiempo concreto. Contestando a Joaquín, el arte es arte de por sí. Por eso el arte de nuestra sociedad occidental, materialista y profundamente egoísta, tiene que hablar de eso... de la soledad.

10:50  
Blogger Miguel Sanfeliu said...

Parece que coloca al espectador en una situación subjetiva, como si se encontrase en esa calle, cruzándose con esa muchedumbre. Casi me parece un cuadro "interactivo" y da vértigo.
Un saludo.

11:33  
Blogger Alicia Liddell said...

Me apunto a la propuesta de Carlos.

12:30  
Anonymous Joselito said...

Un tema interesantísimo para reflexionar son las consecuencias a lo largo de todo el siglo XX, pero sobre todo hoy en día, de la modernidad o la ciudad sobre el individuo moderno. Aquí la soledad,la claustrofobia. En el poema anterior de Dámaso Alonso la deshumanización (somos cadáveres).
¿Cómo el espacio y la forma de vida modifica al sujeto? ¿Y cómo ese sujeto lo refleja en el arte?
Da para mucho este tema, pero yo creo que es un nexo entre las últimas entradas de tu espacio: Lichtenstein, Dámaso Alonso y ahora Kirchner.

14:56  
Blogger malambruno said...

Yo también me apuntaría a esa visita al museo.

15:14  
Blogger Màs pedante que vos. said...

"rodeado de muchos y nadie sentime"

Asi dice un pedaso, de un poemita mio, Hablo sobre la "soledad de autobus" es medio magico ese momento, en que te montas al bus y estas rodeado de gente, pero no estas con nadie, estas tan solo como en un desierto. Creo que lo que decis es cierto, pero tambien es medio pragmatica aquella soledad, que sentido tendria saludar a cada persona que se nos atreviese o leer cada blog de mierda que exista en internet...

Post scriptum: Gracias por leer mi blog, tambien estare pendiente del tuyo espero sea una relacion retroalimentativa (intelectualmente).

adio'

16:59  
Blogger Màs pedante que vos. said...

tenia ke ser aleman, y expresionista!!!

osea un loco artista...ah y pedante, los alemanes son como yo repedantes

19:28  
Blogger Clarice Baricco said...

Me tienes anodadada.
Qué dirás de Hooper? o de Chagall?
No me conformaría con ir al museo, quiero que sean muchos lugares, que me lleves de la mano y me sigas enseñando.

Te abrazo cariñosamente...

20:56  
Blogger Paula said...

yo también me apunto a la maravillosa aventura de ir a un museo contigo

Un abrazo

¿la obra? oprime ver que, en muchas ocasiones, está hablando de nosotros.
Por suerte, no siempre

02:37  
Blogger pies diminutos said...

Joaquín, a tu interesante y peligrosa pregunta trato de contestar en el post de más arriba.
Gracias por sacar un tema de diálogo!

Detective, ójala continue poniéndote en la encrucijada! Tú me haces disfrutar como una cría con tus posts. Son excelentes!

Pazzos, dentro de unos meses te envío el diploma :-). Muchas gracias, en serio!

Maite, la verdad es que a veces es inevitable sentirse solo en el mundo, pero yo trato de pensar en las personas que me importan, en las cosas que me hacen feliz, y en vosotros, mis amigos del blog, y ya me siento reconfortada! :-)

Carlos, Alicia, Malambruno, Paula, ójala estuviesemos cerca para ir juntos a un museo, también a mí me gustaría charlar con vosotros paseando por una exposición, porque diez ojos ven más que dos. Un abrazo!

Isabel (arriba mi respuesta a Joaquín), Breo, gracias por vuestra participación.

Miguel, coincido en tu sensación de vértigo, realmente el espectador vive en primera persona el agobio de una ciudad atestada. Por poco no estamos dentro del cuadro.

Joselito, gracias por percibir tan sagazmente el nexo de mis posts: la modernidad afecta a las subjetividades humanas de un modo muy peculiar. Estas consecuencias son las que quería presentar en el blog, a la vez que propiciar la reflexión sobre ellas. (Nos vemos el lunes, me parece que me ayudarás a comentar aquí las lecturas de "Novela del XIX", vale? Un beso)

Pedante, bienvenido, me alegro mucho de que estés por aquí con tu característica actitud! :-)
Es verdad, en el autobús o en el tren o en el metro, qué solos nos sentimos, qué extraños para los demás...

Clarice, eres la mujer más dulce que anda por estos mundos-blog! Otro abrazo para ti y una promesa: dentro de poco haré un comoentario a Chagall, uno de mis artistas preferidos! Gracias!

05:18  

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