17/12/06

Un espejo


Durante la decadencia del Romanticismo y los albores del Realismo, en esa etapa literaria fronteriza que dio sus mejores frutos en Stendhal y Balzac, los detractores de la nueva estética, acusaban al Realismo de deleitarse describiendo cuadros desagradables o personajes bajos. En Rojo y Negro, Stendhal réplica a los que así opinan en el que llegará a ser uno de los párrafos fundamentales de la literatura del XIX. Toda una declaración de sus principios estéticos y piedra angular de la teoría del Realismo en Literatura:

¡Eh, señores! Una novela es un espejo que se pasea por un ancho camino. Tan pronto refleja en azul del cielo ante vuestros ojos, como el barro de los barrizales que hay en el camino. ¡Y el hombre qué lleva el espejo en su cuévano será acusado por ustedes de ser inmoral! Más justo sería acusar al largo camino donde está el barrizal y, más aún, al inspector de caminos que deja el agua estancarse y que se formen los barrizales.

(La fotografía es de Chema Madoz)

22 Comments:

Blogger Fackel said...

Entonces, ¿las novelas atraviesan el espejo de lo real como lo hace la escalera de la foto de Madoz?

Feliz noche especular.

12:49  
Blogger pies diminutos said...

No exactamente, la novela se encuentra al otro lado del espejo, o mejor dicho, en el reflejo de la realidad sobre ese espejo. La escalera es el apoyo para pasar de un lado al otro, de la ficción o la realidad o viceversa (la escalera y "la escalera" están en ambos lados). El problema o la maravilla es que realidad y ficción se confunden o se funden en la misma cosa. La litateratura no es más de que la realidad. Pero claro, ¿es la realidad literatura?

12:56  
Anonymous paco said...

Stendhal refleja muy bien en este párrafo una idea interesante: la novela "realista" sólo es "socialista" en la medida en que muestre una realidad llena de injusticias sociales.

Así pues, no es culpa del espejo con que reflejemos la realidad el hacer una literatura de protesta o revolucionaria, sino que la responsable de este tipo de literatura es la realidad misma y quienes colaboran en construirla.

Un poco lío...

Adéu, plat de tercer o quart (jeje)!!

13:30  
Blogger Sonia Marcus Gaia said...

sólo he encontrado dos momentos en los cuales la literatura ha estado fusionada con la realidad: el medioevo y la conquista de américa. por lo demás, más que un espejo, hay que pensar en dos equipos de fútbol, interactúan cuando se tocan sus calzoncitos sudados y se separan cuando uno de ellos gana.

saludos caribeños
sonia

22:45  
Blogger desconvencida said...

Me gusta la cita, pies diminutos... hace muchos años ya que leí "Rojo y negro" y siempre he tenido ganas de releerla... a ver si aprovecho estas vacaciones!

01:13  
Blogger Antonia Romero said...

La literatura siempre refleja la realidad porque, aunque se disfrace de ficción, ésta ficción proviene de la realidad de su autor.
Tu post me ha recordado a Sabina, la pintora de "La insoportable levedad del ser", de Milán Kundera. Por un lado pintaba la realidad que el estamento político le permitiría exponer y por otro pintaba la otra, la que se oculta tras el espejo, la que no podía enseñarse.
Perdón por extenderme.
Me has hecho pensar.

Un saludo

02:32  
Blogger El jugador said...

Es curioso, todo el rato se está hablando de "la novela" como objeto. Pero seún mi opinión, habría que desviar el punto de mira hacia "el lector". La parte más importante de una novela, de una poesía, del arte -me atrevería a decir- es el receptor. No soy el único que piensa que no existe una novela, o un poema, si no infinidad de poemas o novelas agrupadas bajo un mismo nombre, porque cada obra es distinta en función del lector, por eso no creo que ciertas generalizaciones sean correctas.
Para acabar, respecto a la sugerentemente bella foto de Chema Madoz, de acuerdo con lo que he dicho, la novela sería la escalera. Somos nosotros los que al pasar por la experiencia de la lectura, cambiamos y nos introducimso en el espejo. La única diferencia entre los géneros literarios es la textura y diseño de la escalera, pero si algún texto no es capaz de llevar "al otro lado" por lo menos a mí, no me sirve de nada.

03:05  
Blogger princesadehojalata said...

Rescato esta frase de La velocidad de las cosas de Fresán ,que comenta Olvido (http://frag-mentos.blogspot.com//) en su blog: “La vida rara vez imita a la literatura que uno practica y demasiadas veces a la literatura que uno detesta”.
Pues eso.
Besos.

03:55  
Blogger pies diminutos said...

Efectivamente, Paco. No existía un ser más conservador que Zola y el marxismo vio en sus obras una auténtica muestra de arte revolcucionario, al servicio de su causa. Zola se limitó a describir la realidad. Y punto.


Sonia, bienvenida, gracias por aportar tu original punto de vista. Me apunto tu metáfora futbolera!

Desconvencida, yo la estoy acabando ahora y ya tengo ganas de volverla a empezar. Me ha entusiasmado!

Antonia, bienvenida! Y extiéndete cuanto quieras, es un placer.

Jugador, yo también estoy en parte de acuerdo con las teorías literarias de la Estética de la Recepción, que sitúa al lector como la pieza literaria por excelencia, pero me gustaría que desarrollaras un poco más tu idea, porque no me queda clara. ¿Qué relación existe entre el postulado de Stendhal para la escuela realista y que cada poema posee tantas interpretaciones como lectores? Saludos, señor de los juegos!


Princesa, es una frase genial, y desgraciadamente, cierta, jajaja.

07:03  
Blogger El jugador said...

Mi comentario estaba dirigido hacia la frase de Antonia "La literatura siempre refleja la realidad. Aunque se disfrace de ficción, ésta proviene de la realidad de su autor". No sé si lo he entendido bien, pero creo que no estoy de acuerdo. La literatura no siempre refleja la realidad, el autor puede escribir a partir de su imaginación, obviando la realidad, y a lo largo del tiempo, desaparecerá totalmente la idea del escritor. Los lectores con sus interpretaciones son los que rigen el destino de una obra.
Además he de decir -a título personal- que prefiero las obras con posibilidades abiertas, que admiten distintas lecturas, obras de las que puedes hablar con otros, comprobando cómo cada uno ha entendido el libro a su manera. Y aunque las etiquetas literarias son arbitrarias y metodológicas, algunas de las novelas llamadas "realistas" tienden a presentar hechos objetivos, dejando menos libertad al lector. Cuestión de gustos.

09:07  
Blogger Salva Pérez said...

Jo, com sempre, i amb l'ànim de dur la contrària, no hi estic d'acord amb la majoria de les afirmacions. La realitat és una cosa, la visió que tenim de la realitat és una discriminació, una selecció interessada sobre aquesta, i la literatura o l'art en general suposa una altra selecció.
Que Zola descriu la realitat és discutible. Que descriu una realitat (la que vol descriure) és menys fals (fals per a mi, clar, vull dir segons el meu punt de vista) però continua sense ajustar-se a ... a què?
Continua així, amiga peuets. Encara que no sempre estem d'acord, som molts els que t'hi seguim.

09:20  
Blogger El detective amaestrado said...

La novela puede ser un espejo, aunque a veces se convierte en uno de esos de las ferias, que deforman las figuras...Lo interesante de cualquier manifestación artística, bajo mi punto de vista, es como nos modifica, en el caso de que lo hiciera.

09:44  
Blogger pies diminutos said...

Jugador, ahora sí te he entendido, no sabía a quién o qué te dirigías. Sí, es ciertísimo, existe una gran parte de la literatura que no se basa en la realidad sino en mundos imaginarios. Y sí, por muy real que sea, por ejemplo, el paisaje exótico de una novela, si yo como lector no he tenido el mismo contacto que el autor con este tipo de paisaje, es más, es un paisaje que hace 200 años se extinguió, la realidad que veré en la obra será la que yo como lector sepa o pueda, y no la que quiso que yo pensará el autor. El novelista tiende una mano al lector presentándolo un mundo determinado con sus características, pero el lector tiene la última palabra, de su imaginación depende la activación mayor o menor de las señas de ese mundo. En fin, un poco lío!
Y bueno, yo prefiero ir variando la tipología de las novelas que leo, el realismo me gusta, cómo no, pero también adoro lo fantástico, por ejemplo. Por cierto, no considero novelas cerradas a las grandes del género realista, aún reinterpretándose hoy en día, por ejemplo, "Rojo y Negro". Identifico más bien la novela de interpretación cerrada con la literatura de ocio y entretenimiento (Código Da Vinci, por ejemplo) y abiertas, a todas las cumbres de la literatura, desde "La cartuja de Parma" a "Rayuela".


Salva: Sí, está claro que Zola describe la realidad desde su punto de vista, y con eso ya da una interpretación sesgada, pero estaréis de acuerdo conmigo en que el estilo de Zola es mucho más objetivo, más aproximado a la "realidad real", que el de pongamos, Joyce o Woolf. De ahí que la crítica se atreva a ponerle la etiqueta de naturalista a Zola, y a los otros los de novela experimental o novela psicológica, etc.

Detective: El espejo de la literatura es deformante en el esperpento del gran Valle-Inclán? Lo grotesco sería una visión deformadora del mundo real. O ¿es que el espejo está perfectamente liso pero la realidad está de por sí deformada? Esta es la mejor explicación del teatro de V-I.

11:17  
Blogger Liter-3 said...

La frase del post es muy acertada. Estoy de acuerdo con lo que dice. El novelista explica, narra, cuneta lo que ve o percibe. Toda realidad es percepción. Y aunque nadie sabe a ciencia cierta qué es una novela, muchos autores intentan escribir una.

La ficción es otra forma de conocimiento que siempre remite a la realidad del propio autor.

En expresión artística me gusta pensar que todo vale, y que si hay alguna norma debe dictarla la sensibilidad.

12:52  
Blogger Liter-3 said...

Me olvidé de comentar la foto!

Buenísima!!!

12:53  
Blogger pies diminutos said...

Gracias, Liter, siempre aciertas en tu interpretación de mis posts, nos entendemos tú y yo muy bien!

12:57  
Blogger Luis Rivera said...

Sartre escribe en su importante "¿Qué es la literatura?" que la novela solamente existe para el lector, que la descubre en el acto de leerla y la recompone. Afirma que un autor no puede leer ni enjuiciar su novela, no es lector, porque no puede descubrirla. Desde ese punto de vista, que comparto y suscribo, una novela es tantas novelas como lectores, efectivamente, para cada cual con su color, brillo, lenguaje, ritmo y cadencia de los personajes. El hecho de que Sartre describa al autor como incapaz de descubrir su obra lleva a uno de sus temas más sugerentes en este libro: "la permanencia oscura", todo aquello que existiendo no existe porque el individuo, ninguno, lo ha descubierto al leerlo. Si no hubiera humanidad, conciencia, conocimiento, este mundo que nos encandila etaría condenando a "la permanencia oscura".

Por cierto que Valle Inclán, tomando la frase de Stendhal, decía de sus esperpentos que "eran la realidad reflejada en los espejos deformantes de la calle de Gato", que son espejos cóncavos y convexos que están todavía en la fachada de una taberna madrileña de esa calle.

16:14  
Blogger Luis Rivera said...

Pies diminutos: el postulado de Stendhal tiene uns entido referido al escritor, la afirmación del autor es su propia concepción de lo que escribe. Tal vez él piense que su novela es una para todos los autores, pero realmente lo que define es "lo que tiene que ser la novela, su propia definición de la misma" como autor.

16:16  
Blogger pies diminutos said...

Hola Luis, acabo de revisar mis apuntes de la asignatura que cursé el año pasado, Prácticas Escénicas, y allí encuentro que el esperpento de Valle nace del reflejo de una realidad de por sí deformada (la España de Valle-Inclán) sobre esos populares espejos de la madrileña calle del Gato. Es decir, que el esperpento es deformación al cuadrado.

Por otro lado, me gustaría matizar algo que se ha repetido en varios comentarios: que una novela es tantas como lectores. Para mí, (desde luego hay opiniones para todos los gustos, los derridianos, por ejemplo, no coincidirían conmigo, para ellos, cual lectura es válida, y cuanto más desvirtue el texto, mejor que mejor), para mí, digo, son inaceptables las lecturas erróneas o aberrantes de un texto, porque no entienden su significado, no actualizan correctamente aquello que quedo plasmado en el texto por el escritor. Sólo las acepto como juego, como pasatiempo literario, al que yo misma me aplico gustosamente cuando me apetece.

Realicé, también el curso pasado, un estudio bastante profundo sobre esta interesante cuestión, bajo la supervisión de un profesor de Teoría de la Literatura estupendo, uno de mis mayores referentes en la Facultad. Mi trabajo empezaba así:

"De la misma manera que dos personas, paseando una noche de verano por el campo, alzan los ojos y contemplan el mismo cielo, con las mismas misteriosas estrellas y, fijándose en un grupo concreto de astros, uno de ellos declara estar viendo la imagen de un arado y el otro, sorprendido, asegura que la figura es la de un carro, de la misma manera, los lectores, enfrentados a un mismo cielo-texto, se contradicen en sus interpretaciones, demostrando que existen tantas lecturas como lectores.

Este símil, diáfano donde los halla, es usado por Wolfang Iser en su artículo “El proceso de lectura: enfoque fenomenológico” (1972), para explicar la gran variación de impresiones que un mismo texto puede producir a distintos individuos. Ahora bien, el teórico alemán cierra la comparación anterior con una frase reveladora: “Las estrellas de un texto literario están fijas; las líneas que las unen son variables”. Es decir, ningún meteorito está autorizado para chocar contra una de esas estrellas y cambiar su órbita. Y esto es algo que tendrán muy presente todos los teóricos de la Estética de la Recepción."

11:32  
Blogger pies diminutos said...

Por cierto, Luis, he leído tu artículo sobre Munch, como siempre, es fantástico leerte, conocer tus vivencias. Una vez despojado del conocimiento, el cuadro de Munch no te decía nada en absoluto, en cambio, la muchacha desnuda y su mirada te lo decían todo.

13:11  
Blogger Luis Rivera said...

Piececitos: tienes toda la razón y el principio de tu trabajo es claro y enteramente cierto.
Sartre habla, y no me canso de exponer lo interesante que es su libro, no de descubrimiento como escribí yo en mi comentario anterior, sino de "revelación". Toda obra de arte se revela al espectador, observador, lector, etc.

Está claro que la revelación no tiene límites, pero aquella que es aberrante será aberrante. "El guardián en el centeno" fué entendida por el asesino de John Lenon como una obra que le inducía a cometer ese crimen. Todo tiene límites. Aquí lo importante no es la reducción a la anécdota, sino el valor teórico del concepto de que toda novela, en realidad tiene tantos autores como lectores. Es decir, se revela según el lector, su coherencia, su forma de ser, de pensar, etc.

Me alegro que hayas leído el texto sobre Munch. está escrito a partir de nuestros diálogosm, que me ayudan mucho a poner orden en mi tarea de "deconstrucción", no a la manera de Diarra, por supuesto, sinoi a la mía, que es poner orden entre todo aquello que nos ha sido dado y lo que tomamos por nosotros mismos.

15:05  
Blogger pies diminutos said...

Perfectamente de acuerdo, pues. :-)

06:30  

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