5/11/06

Italia y "il Duce"


La novela corta Mario y el mago de Thomas Mann posee una estructura en dos partes. La primera funciona como una descripción del ambiente de Torre di Venere, en tanto pueblo italiano bajo el yugo fascista, y la segunda, donde se nos narra el tipo de representación nocturna que realiza el mago Cipolla y sus consecuencias. Así, la primera parte funciona como marco de la segunda pues en ésta se materializan las sensaciones de opresión y embrujo que en la primera padecen los personajes.
En esta narración de Mann, basada en sus propias experiencias personales durante un viaje a Italia, se nos cuenta la aventura veraniega de final funesto que vive una familia alemana a orillas del Tirreno. La estancia vacacional comienza ya con mal pie al tener que abandonar su hotel por un absurdo motivo: una noble allí alojada teme por la salud de sus hijos tras conocer la enfermedad ya superada por el hijo del protagonista, una tos ferina. Días después, desencantados por tal injusticia, viven otra similar en la playa: son denunciados a las autoridades por ofensa al pudor público ya que permitieron a su niña de ocho años quitarse el bañador unos segundos.
El asfixiante calor sureño, irritante para un nórdico desacostumbrado, añadido al indefinible ambiente descrito así por el narrador protagonista: “...carecía la atmósfera de inocencia, de simplicidad. El público estaba como al acecho, y al principio no llegaba a comprenderse porqué y para qué: ostentaba dignidad, manifestaba gravedad y compostura, (...) y estaba siempre alerta sobre un innato sentimiento del propio honor. ¿Por qué era así? Pronto comprendimos que se trataba de política, que estaba en juego la idea de la nación.”, todo ello unido contribuía a fomentar el deseo de una rápida partida, sin embargo, ya fuera por desidia y pereza, ya por orgullo o despecho, pero sobre todo, por ansias de disfrutar de una experiencia singular y diferente, la familia decide permanecer y, por no contravenir el entusiasmo de los muchachos, asistir a la representación de un supuesto mago llegado al pueblo. Y es ahora cuando hace su aparición en escena el extraño personaje de Cipolla.
Se tratará de un artista de aspecto casi fantástico, sacado de otras épocas, cuya visión encanta al mismo tiempo que repele. Su actuación comenzará, tras domesticar un espectador complicado, con simples juegos con números y cartas para proceder, más tarde, a trucos más sorprendentes y peligrosos, llegando a colocar rígido a un espectador entre dos sillas y sentarse sobre él. Cipolla irá demostrando progresivamente sus espectaculares dotes de hipnotizador, hasta someter a un público variopinto a su voluntad (el propio protagonista, un hombre cabal e inteligente, siente la necesidad de marchar del espectáculo, pero es incapaz y permanece hasta el inesperado final).
Finalmente, y después de varios ejemplos de dominio del personal allí congregado, humillado y degradado, empleará al camarero Mario, un chaval introvertido y pacífico, para realizar una hipnosis del todo desagradable. Cipolla convencerá al joven de que se encuentra frente a su amada hasta llevarlo al punto de dar un beso a la boca del propio mago. La muerte de éste último no se hace esperar, un disparo certero de la pistola de Mario acaba con la atmósfera engañosa y opresiva creada por Cipolla y los asistentes vuelven a la realidad estremecidos.
La historia creada por Mann en 1929, mientras levantaba su cabeza el nacionalsocialismo alemán, podría reflejar a la Italia sometida al fascismo. De hecho, la figura hipnótica del mago, capaz de conquistar la voluntad de los espectadores con recursos ajenos a la razón, es la perfecta alegoría de un dictador como Mussolini. La mezcla de repulsa y exaltación que despierta Cipolla a su público recuerda a la contradictoria devoción del pueblo a un dictador: rendir honores a quien le oprime.

10 Comments:

Blogger Rain said...

Es una novela no tan difundida como las clásicas que se le conocen a Thoman Mann.
Inquietante el mago Cipolla, y la trama en sí, donde el fatalismo es cuestionado en un desenlace que implica una acción física, un movimiento violento. La alegoría interesa, por su imperecedero referente: las dictaduras se prolongan por la anuencia de sus dominados.

Pies diminutos, la existencia de tu espacio, me reafirma en todo lo benéfico que resulta la interacción en la blogósfera. Tu habitual gentileza es un signo, asimismo identificatorio de tu blog.

Enhorabuena, Pies diminutos.

Grandes salutes.

20:16  
Blogger pies diminutos said...

Rain, tu visita para mí siempre es un placer y un honor. Desde mis primeros pasos en la blogosfera, tu blog y sobre todo, tu modo de llevarlo y entender este mundillo, me sirvieron de guía y referente. Y lo digo con total sinceridad.
Así que valoro tus palabras y apreciaciones de una manera muy especial.
Para mí eres toda una artista en esto de los blogs bien dirigidos.

Un abrazo y, por favor, no dejes de acercarte por aquí.

00:00  
Blogger Màs pedante que vos. said...

recuerdo aun cuando lei "la Montaña magica" estaba repequeño y me facino, un amigo me dijo que habian personajes que representaban corrientes filosoficas por ejemplo Settembrini al positivismo y otro tipo que no recuerdo el nombre la metafisica...pero yo taba tan peque e ignorante que no vi nada de eso, simplemente senti la magia, la paz y la calma que se siente constantemente mientras los personajes se dan sus charlas y siestas es los "chaise longue" o algo asi

09:03  
Blogger pies diminutos said...

Hola Pedante, "La montaña mágica" es una obra magna, efectivamente... aún no la he podido leer entera, tan sólo fragmentos escogidos por la profe de Literatura Alemana y la verdad es que, tras la historia y sus personajes, hay todo un mundo de ideas para analizar detenidamente... espero tener tiempo algún día para pillarla por banda!

10:10  
Blogger Paula said...

No he leido la novela, pero por tus palabras, piececitos, puedo hacerme una ligerísima idea.

¿Sabes? Me llama la atención tu última frase: La mezcla de repulsa y exaltación que despierta Cipolla a su público recuerda a la contradictoria devoción del pueblo a un dictador: rendir honores a quien le oprime.

y me llama muchísimo más la atención el poder de un ser humano que es capaz de controlar la voluntad de miles, sin que estos consigan evitarlo...

Por suerte, los Mario existen, y provocan revoluciones

Un abrazo

(qué gran placer experimento al venir aquí a aprender...)

12:45  
Blogger pies diminutos said...

Hola Paula, verderamente, creo que mi última frase describe bastante bien la idea o mensaje que nos pretende transmitir Mann con esta novela corta.

Y sí, qué sería de la endeble y cobarde humanidad sin esos Mario capaces de enfrentarse a los opresores...

Muchas gracias por leer mi texto y darme tu opinión, de verdad. Es un placer serte agradable. Besos, Paulilla.

13:09  
Blogger Miguel Sanfeliu said...

Muy buen comentario, Pies Diminutos.
Un saludo.

13:12  
Blogger jota said...

muchas gracias por tu comentario. Dificilmente podía no gustarte la imagen que acompaña a mi poema: es de schiele.

un abrazote, seguiremos encontrándonos

15:47  
Blogger Clarice Baricco said...

Aún no he leído el libro pero con tu semblanza, la pondré cercana a mi buró.
Gracias.

Beso

22:10  
Blogger pies diminutos said...

Gracias,
Miguel,
Jota,
Clarice.

08:29  

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